¿Nos equivocamos?

A las 5’45 de la mañana del miércoles 15 de julio, salgo de mi casa y en la plaza, ya está la moto de mi amigo Jaime (presidente de Vikingos MG), bajo al garaje y acabo de cargar mi moto, pues ayer ya había puesto las maletascon lo principal para esta salida, que quiero recordaros que será de una semana, pues es parte de las vacaciones de algunos, emprendemos la ruta hacia el punto de reunión, con los dos miembros del moto grup que nos esperan en Fonolleres, cerca de Cervera, pues ellos salen de su domicilio en Solsona. Desayunamos (café con leche y pasta), y carretera y manta (tenemos previsto que pararemos cada dos horas o doscientos kilómetros que es lo que nos aconseja la prudencia y los depósitos de la HD), segunda parada es en Zaragoza, desayuno de verdad (bocata, refresco y café),  dirección a Guadalajara, la siguiente parada en Medinaceli (donde coincidimos con una pareja que viene de Navarra y llevan una BMW K1200R Sport, nos comentan que también bajan a Faro, pero ellos esperan a otros compañeros), seguimos y empieza a apretar “La Calor”, lo pongo en mayusculas, pues es que era en mayúsculas. Paramos en “un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme”, más bien porque no tengo ni idea, para regarnos por dentro y por fuera, comimos algo y otra vez a “La Calor”, Despeñaperros, más calor, Granada, más calor, después del alto del “Suspiro del Moro”, ya empezamos a bajar para la costa, llegamos a Motril, el mar al frente, giramos a la izquierda y a los pocos kilómetros tuvimos que para, mis compañeros de viaje sorprendidos ¿qué pasa?, pues que la edad no perdona y de la posición de la moto, la cordura, el calor, tuve que poner los pies en el suelo, bajarme de la máquina, pues ya era un suplicio insoportable, mi rodilla derecha estaba inflamada. La parada fue breve, pues estamos cerca de nuestro objetivo (Haza del Trigo), 1152 km, casi 13 horas. Sí, nos equivocamos, nos contestamos a la pregunta que hacíamos en el principio, realmente nos equivocamos, pues el que suscribe bajando por la costa no llega a las nueve horas (893 km.) ¡No lo volveremos ha hacer! Palabra de honor.

Abrazos y besos, con la gente que nos espera, cambio muy rápido de indumentaria y birras frescas, y…. piscina. Barbacoa para cenar y la fiesta, que se alargó hasta altas horas de la madrugada (no sigo contando, pues tengo una reputación que mantaner), cama, dormir ¡uhmmmm!

Despeñaperros

Despeñaperros

Jueves, descanso, nos vamos a comer a Nerja, a un restaurante/chiringuito, llamado “El Pulguilla”, al que estamos abonados siempre que corremos por estos lares, “pescadito”, “pescadito frito” nos ponemos hasta las orejas, un buen helado en el “Balcón de Europa” de Nerja, todo buscando a “Chanquete” y sus amigos, “Caló” y vuelta a la piscina, pues se está mejor dentro del agua que fuera. Cena ligera y mañana hacia Faro.

Helado en Nerja

Helado en Nerja

Viernes, a las 10.00 h., aproximadamente empezamos a andar (correr) con destino a Faro, primero Motril y por la recien terminada autovía subimos a Granada, de allí a Cordoba y después Sevilla, hasta aquí todo normal, Calor, tráfico, parada a repostar, más tráfico, calor y Sevilla, el puente de la Barqueta, un atasco al cambiar el sentido de circulación de uno de sus carriles, la moto con el ventilador en marcha permanente, pantalones de cordura, Calor (intendo explicar lo que se siente a 39º, atrapados en un atasco en estas circunstancias), pero todo pasa y nosotros salimos de esta, para seguir nuestro camino, autovía, Cádiz, Huelva, frontera Portuguesa, autovía y después de unos 70 kilómetros, Faro, pero nos quedaba aún algunos kilómetros más hasta nuestro hotel “Quarteira Sol” en Quarteira (pueblo turístico del Algarve), ducha y cambio de indumentaria (el amigo Jaime, pese a no tener reserva, consigue una habitación) y a inscribirnos en la concentra.

Entrada Faro - 09

Entrada Faro - 09

A pesar de haber visto algunas de las concentras más grandes, Faro, es diferente, un río, pero un río muy bien controlado, está allí toda la Policía portuguesa, de todos los departamentos y el ejército (eso nos dijeron), parquing para inscribirnos, un río de aguas turbulentas (unos entran, otros salen, para cruzar hay pasos de peatones y cortan el tráfico) pero todo muy controlado por los miembros del Moto Clube Faro, y voluntarios, muchos voluntarios. Pagas, te dan una bolsa con todo dentro y la señorita muy amable te informa que si la camiseta no es tu talla, hay mostrador para cambios, sólo tres tallas (no como nosotros que para tener contentos a todos hacemos desde la xs a la xxl), o sea que “marchando”, la pulsera, te la colocan ellas, en la mano izquierda, ya que para entrar en moto tienes que mostrarla en marcha, a los que están en la puerta (no pulsera, no entras), allí paga todo el mundo, aunque vaya a pata, pues también hay un control estricto de la gente que va a pié. Ya estamos dentro y como dicen por aquí “En Portugal, todo mouito grande”, pues sí, el escenario es impresionante hasta visto desde lejos, la carpa-comedor, enorme, parece un hangar de aviación, la zona de acampada es immensa, las tiendas están apiñadas unas con otras. La zona “comercial”, tremenda con una cantidad de “tenderetes” espectacular, con todo tipo de productos, la zona del “Show Bike”, la zona de las birras, la de las “taipirinhas” y las de las comidas rapidas con todo tipo de puestos, unos que hacen pulpo seco a la brasa y los “WC”, también espectaculares pues es una carpa inmensa llena de urinarios y sanitarios de plástico “sólo mujeres” (porqué será), fuentes para lavarse las manos, etc. todo muy limpio. Bueno después de una primera vuelta para situarnos nos lanzamos a comprar detallitos para nuestros amigos y parientes (no quiero aburriros con el tema, pero nos lo pasamos de coña comprando, sobre todo con Jaime que es un “crakkk” del regateo. En medio de esta borágine nos encontramos con la pareja y sus amigos de Navarra (K1200Rs), toda una casualidad, pues si lo hubieramos planeado no nos sale, con la de gente que había. Nos tomamos unas birras y nos sentamos a cenar, en el hangar, había un escenario en en centro en el que actuaban gente aficionada, nos hicimos un hartón de reir con ellos y con la gente “que está más pallá, que pacá”. Quiero hacer incapié en lo de muy limpio, pues muchos equipos de limpieza, van dando vueltas y recogiendo las mesas, para que todo esté listo para que la ocupen de nuevo y que no te vean tirar nada al suelo.

Todo grande

Todo grande

Todo grande, el escenario impe_cionante

Todo grande, el escenario impe_cionante

Faro Cabo San Vicente

Va a empezar el concierto de “Loquillo”, la gente se sienta en el suelo, empieza a ser tarde, el amigo Jaime, quiere levantarse temprano para salir hacia Barcelona de un tirón y debe descansar, volvemos al contrario de todo el torrente de gente que vá, salimos, repostamos, la polícía lo controla todo (coches), parando el tráfico, motos, motos, motos en todas direcciones, encontramos el camino de vuelta al hotel, nos tomamos la última cerveza en un “pub” inglés cerca del hotel y a dormir no sin antes despedirnos de nuestro compañero Jaime que mañana a las 6 h. (sí, sí, las seis), quiere atravesar la península ibérica (por lo de los íberos) hasta Barcelona (en concreto a Badalona, donde está el local de su grupo), solo él, su HD y un par. Buen viaje, compañero.

acantilados en cabo San Vicente

acantilados en cabo San Vicente

Sábado, desayunamos, y salimos de ruta hacia el cabo San Vicente, que es la punta más al sur de Europa, tememos que haga mucho calor, pero el viento que hace en este lugar llega a darnos un poquito de fresquito (lor vendedores de recuerdos iban con forro polar) en este punto nos volvemos a encontrar con la pareja de Navarra de la BMW K1200Rs. También nos encontramos con unos de Cádiz que ellas también llevaban moto muy simpáticos (menos el “funcionario”), que luego, sin quererlo tampoco, concidimos en el mismo restaurante. Pero volvamos al cabo San Vicente, un fuerte militar que está en reconstrucción (cobran entrada), y unos acantilados con faro incluido espectaculares, la verdad es que vale la pena el paseo. Hora de comer y en el pueblo ya pasando a la ida varios establecimientos a pie de carretera nos llamaron la atención con nombres tan explícitos como “O Rey do Peixe brasa”, pues “pá lla”, fuimos atendidos por un camarero muy simpático que nos izo entender que él también era motero, saludamos a los ya “colegas” qwue estaban acabando de comer, nos preparamos a comer, no después de refrescarnos con unas cervecitas, almejas, navajas, sardinas, langostinos “tigre” del tamaño de una langosta a la brasa y un Bogabante que estaba el pobre en una pecera y que en pocos minutos pasó a nuestro plato, y como no podía faltar “Bacalao” de la casa o sea con “all i Oli”, me puedo olvidar algo, pero casi no tiene importancia, chupitos, cafés y un descansito para digerir todo ello y después a la “Concentra” pues ya empezaba a aflojar el sol (y la “Caló”), fotos, tiendas y Rock-an-Roll (Europ), deambulamos, compramos y cenamos al lado del hotel ¡¡¡otra mariscada!!!, pero esta no nos la pudimos acabar, una pasada, un paseito por el paseo maritimo de Quarteira, que es ni más ni menos como el de Blanes o Lloret, con sus paraditas de artesanía, etc, etc. Y a la cama. Mañana, emprenderemos el regreso, ya tenemos ganas de ver cosas nuevas.

menudo saltito

menudo saltito

Domingo, desayunamos y nos despedimos de Portugal, hemos decidido para no pasar por Sevilla, pasar por la sierra de Aracena o lo que es lo mismo por Valverde del Canimo y Jabugo, pues llegando a esta población y despues de transitar por una carretera muy buena con unas curvitas superiores y muy rápidas, a la entrada del citado Jabugo veo un cartel “Motos”, como ya era de parar a reponer fuerzas, pues nos vamos detras del cartel, en vusca del próximo y del próximo, hasta que llegamos al polideportivo del pueblo y sorpresa la “primera Concentración Motorista Villa de Jabugo”, nos reciben con muestras de simpatía y de curiosidad, y la pregunta obligada de ¿dónde sois? pues les parecemos extraterrestres, equipados como vamos y con el calor que hace, rápidamente nos sirven cervecitas, claritas y ¡¡¡jamón!!!, una bandeja llena, más claritas, más cervecitas y al sistema de “microclima” que tienen instalado en el polideportivo, que te pone chorreando, pero que a los quince minutos estás seco y casualidades de la vida al cabo de una hora llega la pareja de Navarra con su BMW, si quedamos no nos sale mejor, ellos sí habían quedado con unos amigos que estaban en la piscina adyacente, comimos un estofado de cerdo ibérico ¡¡¡buenísimo!!! y nos dan el premio a los inscritos más lejamos ¡¡¡¡¡¡un jamón de Jabugo!!!!!, que a partir de este momento fue tratado a cuerpo de rey (hasta llegar a casa, pues lo compartimos con el resto de los componentes del Motogrup).

Jamón ¡de jabugo!

Grupo más lejano

Grupo más lejano

Carretera en dirección a Mérida, llegamos a “Emérita Augusta”, buscando un hotel que le habíamos marcado al Navegador, y nos quedamos a 15 metros de otro que no figuraba pues era completamente nuevo (Adealba Hotel), guapísimo, amabilísimos, situado en una casa reabilitada en la misma calla del templo de Diana, nos indicaron un recorrido por las calles del centro de Mérida, los jardines al lado del río, el acueducto, etc, etc. cenamos y al día siguiente salimos a visitar el Teatro y el foro, a mediodía (sobre la una), salimos a la carretera en dirección a Trujillo, no sin antes visitar el concesionario de HD Extremadura, pues por pocos días ostentó el honor de ser el más grande de Europa (según nos dijeron), con una gran zona de restaurante (donde comimos), todo ello muy bien ambientado (recomendamos la visita), intentaron cambiarnos la BMW por una HD, pero no, de momento. Seguimos y llegamos a Trujillo, buscando hotel, encontramos el “Izan Trujillo”, el edificio es un antiguo convento de monjas remodelado (estupendamente, por cierto) que ha estado casi 200 años abandonado, con microclima en el claustro, piscina, habitaciones muy confortables y garaje para nuestras motos, el personal muy atento (recomendado con nota muy alta), despues de darnos un chapuzón en la piscina, cambiarnos y ya que la “Caló” empezaba a aflojar nos dimos una vuelta por el pueblo que es una pasada por las casonas, castillo y finalmente la plaza, con la iglesia y la estatua de Pizarro a caballo, nos sentamos en la terraza del restaurante más típico de la ciudad y nos metimos entre pecho y espalda unas migas, un cochinillo, unos embutidos ibéricos y vino de “Pitarra”, todo buenísimo, después bajamos paseando hasta el hotel y nos dimos un bañito en la piscina hasta las doce, por lo menos, que nos retiramos a descansar, pues el día siguiente prometía ser caluroso y teníamos un tironcito hasta Toledo.

Merida

Merida

Puesta de sol en Mérida

Templo de Diana

Templo de DianaTeatro romano de Mérida

Pues sí, calor y carretera, llegada a Toledo, en la que ya teníamos reservadas habitaciones (gracias a la amabilidad del recepcionista del “Izam Trujillo” motero para más señas), el hotel está situado dentro de la muralla de la ciudad, como casi todos los que hemos encontrado en esta ruta está en un edificio remodelado y con una ambientación muy buena “San Juan de los Reyes”, salimos a comer a un restaurante recomendado, “La Orza”, en plena judería, al lado de la iglesia de Santo Tomé, nos pusimos las botas, “cochinillo” incluido, un vino excelente “Finca los Alijares 2007″ de Graciano. Nos pateamos Toledo y para acabar de rematar, cogimos el “Bus turístico”, que nos dió un vuelta por fuera de las murallas junto al río, con unas vistas buenísimas, hizimos algunas compras y !sorpresa¡ no nos dejaron entrar en la catedral, si no era con un grupo organizado. Sin más historias, a descansar pues hay que volver a casa.

Al día siguiente, carretera, más carretera. Y por fin en casa o cerca, quedamos a comer en Lleida con nuestro compañero Gabi, “cargols a la llauna”, nos separamos, unos para Solsona, otros para BCN. ¡¡Esto es todo amigos!!