El hotel, precioso

El martes,  día 22/4,  despues de despedir a mi querida esposa (que se iba a trabajar), empecé a cargar mi moto y a las diez de la mañana comencé el camino hacia la IV reunión de Geteros (BMW.com), la cual era la primera para mí, he asistido a infinidad de concentras y/o reuniones a lo largo de mi vida, en España y fuera de nuestras fronteras, nunca antes había quedado con gente que no conociera y tampoco por internet, pero en este caso, parecía que ya los conocía a todos o a casi todos, pues hemos mantenido vivo este post, durante unos meses, hemos tenido contacto, con los inscritos (o con la mayoría), con sus circunstancias (JorGeTac), tristemente lesionado saltando un muro, hemos pedido (con velas incluidas), por su curación, tuvo que cambiar sus planes de venir en avión de Canarias y alquilar una BMW en Madrid, pero su presencia de ánimo y asistencia fue vital, como el empuje de varios miembros de este grupo que ha logrado que nos enganchemos al “Efecto GT”, que actua como un virus “la GeTítis”, que amenaza en ser pandemia.

El comedor, con alguna fauna autóctona

empezando a conocernos
 

Continuando con el viaje, salida de BCN (a las diez pasadas), dirección a Tarragona, por los túneles del Garraf, autopista “Pau Casals”, con los inevitables “80″ , casi hasta Sitges pues en los túneles 90 km/h, parada en el “Medol” para repostar, después del peaje de Tarragona a volar o casi debido al fuerte viento que había en la zona del Perelló,  pero después fue amainando, autopista, más autopista hasta Sagunto, a las 13 h., comida ligera, repostaje y otra vez autopista, Valencia, Font de la Figuera (a la altura de Elche, un fuerte accidente de una camión, con su consabida retención de tráfico), Murcia (repostaje),

recibimos la visita de algunos propietarios del parque

más autovía, mucha más autovía hasta “La Venta del Pobre” en Nijar, cerca del cabo de Gata, Almería, El Ejido, con sus impresionantes mares de plástico, hasta el final de la citada autovía (Adra), pues cuando entra en la provincia de Granada, hasta Nerja, está en obras de construcción, ya que por orografía necesita muchos túneles y muchos puentes sobre barrancos, por fin llegue al pueblo en el que vive mi “Tete” José Luis, Haza del Trigo, a las siete de la tarde.

 
La sala de reuniones, con unas vistas magnificas

 

Al día siguiente nos fuimos de “golfeo” como en nuestros años mozos, por la zona y golfeando, golfeando aparecimos en Málaga y seguimos por la zona del puerto, de tapitas, pues ya era hora de comer y nos quedamos en un restaurante con la consiguiente mariscada, la cual mi “Tete” no pudo finiquitar, ja, ja (nos estamos haciendo mayores).  Vuelta a Haza del Trigo.

El mirador del embalse del tranco

La poza del aceite

Un remanso, simplemente espectacular

En este punto hizimos un pequeño refrigerio

Casi todas las motos en el mirador

Por la mañana, llamada de Germán, organizador del evento, nos espera en Granada para hacer parte del camino juntos, ¡estupendo!, llegamos a Granada, alli está Germán, cargamos una gran caja en el vehículo del “Tete”, he iniciamos el camino, como gran conocedor de la zona,  nos lleva por carreteras acortando el camino hacia Cazorla, pasamos por las siguientes poblaciones,  Iznalloz, Guadahortuna, Huelma, Jodar y Cazorla, donde en el restaurante “La Sarga”, nos esperaban los GeTeros, que habíamos quedado para comer y la novia de Germán (Encarna) , que trabaja en Cazorla (aunque es de Linares), nos sirvieron un menú de degustación con varios platos buenísimos (recomendado), después de postres y cafés, salida hacia el hotel “Coto del Valle”, que está situado dentro del mismísimo parque natural, reparto de las habitaciones, llegada de algunos componentes más de la “IV reunión de GeTeros”, descanso en la habitación (muy bonita, pues era abuardillada y muy bien decorada),  reunión para irse conociendo (cervecitas, risas), y luego la cena, después,  más risas y cubatas, o ron o…. etc. lo importante era pasar una velada agradable.

Cuatro GeTeros de pro

Al día siguiente, desayuno, reparto de credenciales, camiseta y en ruta, salida en grupo hacia el embalse del Tranco, paraditas para fotos, pues los paisajes se lo merecían, hicimos una parada en el hoyo del aceite, sitio de gran belleza, donde degustamos un “pica, pica”, hicimos las fotos de grupo y en moto otra vez, hacia el castillo de Segura de la Sierra, Orcera, gasolina y vuelta a casi la puerta del hotel, pero dirección al nacimiento del Guadalquivir, donde en el “chiringuito”  existente degustamos una buena ración de platos de la sierra (alguno repitió), con “mucha”, si he dicho mucha, mucha cerveza, pues el calor empezaba a apretar.

Comiendo juntos el sábado

Que bueno estaba todo

Después la mayoría se fue a descansar al hotel, pero mi “Tete” y yo nos fuimos a hacer unas fotos al Puerto Palomas, donde la vista es espléndida del parque y de los miles de olivos del que está rodeado, no en vano está en medio de la provincia (según dicen) más aceitunera de España. Más risas, buen ambiente, cena de gala,  sorteo de regalos, felicitaciones a los organizadores y comentarios sobre dónde se organizará la próxima Reunión de GeTeros, finalmente me ofrecí a organizarla en Lloret de Mar, por la gran afinidad que me une con esta población de la Costa Brava (y en lo que estoy trabajando actualmente, entre otras cosas en las que estoy liado, como siempre), pues sí la “V”,  será en Lloret de Mar, provincia de Girona, ciudad con gran tradición de motor, pues es donde se corría el rallye Catalunya, puntuable para el Mundial.  La velada terminó entre risas por los chistes de un compañero andaluz y las despedidas a otro de Cantabría, que se levantaria pronto para llegar a comer a su casa. Después del desayuno, despedida del resto, algunos con prisa y los demás fuimos saliendo a la ruta. Yo en mi caso la compartí con dos compañeros valencianos y uno alicantino, hasta Font de la Figuera, donde había quedado para comer con mi ”Tete”, pues con el “carro” iba a otro ritmo que nosotros con moto.  Teníamos previsto quedarnos a dormir, en Font de la Figuera por unos problemas oculares de mi “Tete”, pero al terminar de comer, me dice: “Total por lo que nos falta,  pues tiramos hasta casa”, dicho y hecho, gasolina y “Gasss…”, otra parada en Benicarló, para repostar y a casa, no sin antes pasar el calvario de los “60″ por hora a la entrada de BCN, pues como llovía, ahunque no había mucho tráfico, pues “eso” a 60 km/h.,  y “a las 8, en casa”, como un buen chico.

Puerto Palomas, con unas vistas magníficas

Sólo tengo que decir que en esta reunión, hubo tan buen ambiente y armonia que creo que puede ser el principio de un movimiento muy bueno, pues todos los asistentes volvimos infectados de ese virus que os comenté antes “la GeTitis”, y sin poder remediarlo, entre antes de llegar a la “V”, ya hemos planeado otra para septiembre en Cuenca, ojo la “GeTitis” se extiende.



64ek9Si un hombre casado y con hijos a lo largo de su vida construye cien edificios, quinientos puentes, mil hospitales y mantiene una sola relación homosexual, cuando pase por la calle nadie dirá “mira, ahí va el arquitecto”, más bien dirán, “mira, ahí va el chupapollas”. Da igual que te llames Nicolás, Luis o Godofredo, que seas abogado, albañil, profesor o zapatero remendón, si en tu plaza de parking hay dos ruedas en vez de cuatro, si cuando sales de casa sueles llevar el casco en la mano, tu eres “El Motero”, “El de la moto” o en el peor de los casos “El melenudo ruidoso”.

Originalmente los nombres identificaban a las personas y los apellidos indicaban su origen. Y si bien Fernández o Domínguez indicaban que eras descendiente de Fernando o de Domingo, los apellidos del tipo Castillo, del Río o Trujillo indicaban la procedencia geográfica de tu linaje. Pero históricamente todo esto nos debió parecer poco y sobre todo bastante aburrido, de modo que nos inventamos los sobrenombres o motes. El caso es que cientos de años después aún mantenemos esta rancia tradición, de forma que en nuestro país no es nada extraña esa ancestral costumbre de poner “motes” o “nombrajos” para definir a las personas.

Particularmente y sin absolutamente base científica alguna, creo que esta constumbre se ha conservado gracias a su doble utilidad. En primer lugar nos ayuda a definir y diferenciar a cada uno de todos aquellos con quienes pudiera confundirse. Por ejemplo: nombrar en mi ciudad a “Rafa” es como mentar a la mitad de los habitantes varones de la población, pero sin embargo si lo que decimos es “El Greñas”, “El Cremalleras”, “Pelos” o “El Follavacas”, todos sabemos exactamente de quien estamos hablando, a pesar de que todos ellos se llamen Rafa. La segunda utilidad que tiene lo del mote es la de unir con una simpleza extraordinaria la capacidad de distinguir a unos de otros con la capacidad de insultar. Y, ay hermano mío, eso si que nos gusta, insultar. O acaso te crees que al “Follavacas” lo llaman así por cepillarse a Elsa Pataky.

El caso es que esto de ser motorista debe ser algo tan anormal que incluso tapa el resto de tus características. Si te has convertido en motero da igual que seas alto o bajo, gitano o moro, flaco o gordo, para todos los demás serás “el de la moto” o como mucho “el gordo de la moto”. Vamos que con eso ya tienes bastante.
Y en esta segunda parte es en la que se equivocan. Puede que algún vecino comente al llegar a casa “me he cruzado en el ascensor con el motero” y puede que su señora sepa exactamente de quien estaba hablando, pero si en algún momento se ha creido que con eso me está insultando se ha equivocado de plano. Biker, motero, motorista o sencillamente “el de la moto”, pueden llamarme como quieran y en ningún caso conseguiran que me moleste, por que eso es exactamente lo que soy: “el de la moto”. Y así es exactamente como me siento incluso cuando voy en coche. Somos muchos los que hemos convertido un medio de transporte o una afición en una forma de vida, y para todos nosotros no puede ser sino un orgullo que nos reconozcan como tales, como “MOTEROS”. No es que la palabreja me guste demasiado, supongo que, sencillamente, con los años me he acostumbrado a oirla a mi paso y hoy me resulta de los más normal. Soy biker por que es lo que he elegido ser, biker son mis amigos, biker mi familia y hasta a mi pobre madre, que no tiene nada que ver, acabó pasando de ser la señora del tercero a convertirse en la madre de los moteros.

El caso es que aquello que en un principio podría tener connotaciones negativas se ha dado la vuelta, y lo que podía ser entendido como un insulto o una falta de respeto para muchos de nosotros se convierte en un orgullo. No entiendo esa eterna discusión de quién es motero auténtico y quien no lo es. Motero hay de todos los tipos al igual que músicos o deportistas y cada uno lo es como quiere o seguramente como puede. El caso es que somos distintos. Algo hay que nos hace diferenciarnos de los demás y que acaba tapando todo lo demás. Si eres motero da igual que seas padre de familia, punki o transexual, si la carretera es tu casa, el motor tu corazón y las ruedas tus alas, antes o después, cuando te vean pasar acabarán diciendo “Mira, ahí va el de la moto”